SALUD Y BELLEZA

Baños árabes

Baños Árabes

Son el último grito en centros de relajación y bienestar. A medio camino entre el balneario y las termas romanas es un nuevo concepto para el cuidado personal. No tiene nada que ver con los 'spas' urbanos que han proliferado durante la última década en las ciudades españolas. Los baños árabes se han recuperado en Andalucía y poco a poco se extiende su presencia a otros centros urbanos como el de la capital de España. Acudir a un baño árabe es una experiencia para disfrutar con tiempo. Es mejor no tomárselo como una visita al gimnasio sino como una larga sesión de relajación y de aprender a estar solo con uno mismo.

Un baño árabe necesita de una infraestructura muy concreta pues se compone de tres salas contiguas en las que el bañista entra en contacto con el agua y su poder curativo y relajante. Todas las instancias son amplias, están iluminadas preferentemente con luz natural y decorada con azulejos en recuerdo de la más pura tradición andalusí. En los baños se ha de guardar las formas sociales tradicionales árabes. El bañista nunca se desnuda del todo por respeto a sus compañeros de sala.

La primera es una sala fría, está dotada con una alberca o piscina cuya agua no supera los 16ºC. Es donde se realiza el baño propiamente dicho y donde se produce la exfoliación corporal tan necesaria para regenerar la dermis. Los árabes tienen la costumbre de frotarse enérgicamente los unos a los otros pues es una cuestión de honor y altura moral.

La siguiente sala es más templada. El agua de la piscina está a unos 36ºC. Es una estancia de transición para que el cuerpo se adapte a las temperaturas más elevadas de la tercera sala. Si se quiere, tras esta segunda estancia se puede acceder a una sala de masaje en la que se pueden relajar los músculos con la ayuda de un masajista durante unos quince minutos.

La sala caliente tiene tres piscinas de agua a una temperatura aproximada de 40ºC. Es donde se produce una limpieza más profunda de los poros y donde se realiza un masaje mecánico con la acción de dos chorros de agua, uno frío y otro caliente, que consiguen la relajación de los músculos y la piel.

Pero la estancia en el baño árabe o hammam no acaba aquí, es importante descansar un rato antes de salir a la calle. La última sala, de descanso, está pensada para relajarse envuelto de pies a cabeza y arrullado por la música suave y sugerente que invade la estancia. Es el momento de echar una pequeña siesta que favorezca el descanso de la mente. Esta también necesita relajarse al igual que el resto del cuerpo.

El baño árabe es un concepto de cuidado y relajación integral que une el poder divino del agua en sus dos facetas de recuperación: el de la pureza y el de bebida que apaga la sed del alma. Así reza la tradición árabe.

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