SALUD Y BELLEZA

Botox contra el sudor

Botox contra el sudor

La toxina botulínica, un complejo neurotóxico con una potente capacidad de relajar la musculatura permite también solucionar el problema que sufren algunas personas, sobre todo, en verano: la sudoración excesiva o hiperhidrosis. Éste es un trastorno bastante frecuente pero poco diagnosticado pues las personas que sufren sudoración excesiva; es decir, cuando su organismo produce más sudor del que necesita para regular la temperatura corporal, suelen mantenerlo oculto por vergüenza. Los afectados evitan dar la mano cuando notan que la tienen sudada, evitan situaciones de estrés como hablar en público, no se quitan la chaqueta… Son pequeños ejemplos que parecen poco importantes pero que limitan las posibilidades de ascenso laboral y que, con frecuencia, también limitan las relaciones personales. De hecho, la mayoría de los afectados sienten que están en un continuo círculo vicioso ya que en algunas situaciones se ponen nerviosos por sudar o por temor a empezar a transpirar, con lo que empiezan a sudar más.

No hay datos oficiales por la imposibilidad de realizar una estadística dado el limitado número de casos que acuden a consulta; sin embargo, se calcula que sufren hiperhidrosis entre un 1% y un 3% de la población. No hay diferencia de sexo en la aparición de este trastorno y los casos diagnosticados han mostrado que la sudoración excesiva se da principalmente en las axilas, en las palmas de las manos, en los pies, y algunas zonas del rostro, como la frente y las sienes.

Las razones que llevan a los pacientes a buscar tratamiento son mayoritariamente sociales además de sentirse terriblemente incómodos con su cuerpo. La sudoración excesiva les limita en todos los planos de su vida: personal, social y laboral. Muchos de ellos se informan a través de Internet sobre las novedades de su problema.

Actualmente, el tratamiento más innovador contra la hiperhidrosis se basa en la inyección intradérmica de la toxina botulínica tipo A (popularmente conocida como botox). Esta toxina, que han popularizado las clínicas estéticas para retrasar la aparición de arrugas, fue aprobada por la FDA (agencia de la Sanidad de EEUU) en 2004 para el tratamiento de la sudoración intensa en las axilas.

El tratamiento no es permanente pues las pequeñas dosis de toxina botulínica purificada inyectadas debajo del brazo bloquean temporalmente los nervios que estimulan la sudoración. Los expertos recomiendan tratar a fondo todos los detalles con el especialista que lleve a cabo la intervención pues existen efectos secundarios, aunque no revisten inicialmente una fuente de preocupación: dolor en el punto en que se ha practicado la inyección y síntomas similares a la gripe. En las palmas de las manos puede causar dolor intenso y debilidad leve pero temporal.

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