
La capital zamorana posee una superficie de 10,5 km2, con una altitud de 652 sobre el nivel del mar y en ella habitan cerca 64.000 personas. El clima de la ciudad es de carácter continental.
Con respecto a sus orígenes, su situación, asentada sobre una gran peña que domina el Duero, hace suponer que fue fundada en tiempos muy remotos. Algunos datos hablan de que fue un asentamiento vacceo, y de su existencia en época romana con el nombre de Ocellum Duri. Es en esta época cuando surge una figura popular, que ha acabado por ser parte de las señas de la ciudad: Viriato. Una imagen del héroe ocupa una de las más bellas plazas de Zamora, que también lleva su nombre, ejemplo que habla de su arraigo en la memoria colectiva de la ciudad.
El origen de su topónimo se remonta hacia la época visigoda, apareciendo en monedas de los años 610-620 el nombre de Semure. Los musulmanes la llamaron 'Azemur' (olivar silvestre) y también 'Samurah' (ciudad de las turquesas). El nombre actual aparecen en el Salmanticense 'como una de las plazas recobradas por Alfonso I a los moros'.
Pero sin lugar a dudas, una de las imágenes que más fascina al visitante de esta magnífica ciudad son sus murallas. Edificadas sobre las peñas de Santa Marta, las murallas sirvieron de cimiento a la primera ciudad que se levantó en el año 893. Son sus murallas las que consiguieron el apodo de 'la bien cercada' por parte de Fernando I, quien reconstruyó la ciudad tras haber caído en manos de Almanzor, y la repobló para legársela a su hija Doña Urraca. Para terminar con las frases populares, el intento de Sancho II, hermano de Doña Urraca, de arrebatarle la ciudad sometiéndola a un férreo cerco, hizo acuñar esa paráfrasis de 'no se ganó Zamora en una hora'.
Las murallas, las puertas de Zambranos o de Doña Urraca y la de Olivares, junto a la casa del Cid, el castillo, las iglesias románicas, los palacios renacentistas y sus morfología de calles estrechas y empedradas, presidida por la extraordinaria cúpula de la Catedral, confieren a Zamora un sobrecogedor ambiente medieval.
Ciudad amurallada
Zamora tuvo tres recintos amurallados. El primero de ellos se conserva casi íntegro y es el más importante, ya que delimita el atolón sobre el que se asienta la ciudad histórica. Esta primera fortificación se realizó en tiempos de Fernando I, en el siglo XII, sobre los restos de anteriores fortificaciones árabes. A lo largo de esta muralla se encuentran algunas de las puertas de acceso a la ciudad, cargadas de historia. Por ejemplo, la Puerta de Olivares permitía el acceso desde el puente romano y comunicaba directamente con la Catedral y el Palacio Episcopal. La Puerta de Doña Urraca, al otro extremo, era el acceso del norte. Y por último está el denominado 'Portillo de la Traición', por donde entró en la ciudad Bellido Dolfos, perseguido por el Cid, después de haber dado muerte al Rey Sancho II.
El románico es el principal estilo arquitectónico en lo que al caso antiguo se refiere. Ese recinto alberga una veintena de iglesias de este estilo, de las que casi la mitad de ellas se conservan en la actualidad con su estructura primitiva de manera prácticamente completa.
La Catedral es el monumento más representativo de Zamora. Data del siglo XII y destaca en su construcción la cúpula o cimborrio colocado sobre el crucero. La fachada sur, con la denominada Puerta del Obispo es una de las mejores muestras de la decoración románica de la ciudad. Destacan en su interior la rejería de la Capilla Mayor y el Coro y el Retablo de la Capilla del Cardenal.
En cuanto a las iglesias, son destacables las de San Claudio de Olivares, del siglo XII; la Ermita de Santiago el Viejo o 'Santiago de los Caballeros' del siglo XI, lugar donde según la leyenda fue armado caballero el Cid Campeador; la iglesia de San Isidoro, del siglo XII; y la de San Pedro y San Ildefonso, de comienzos del siglo XIII.
Edificios históricos
Respecto a la arquitectura civil, son lugares destacables el Palacio de los Condes de Alba y Aliste, levantado en el siglo XV y reedificado en el siglo XVIII para servir de hospicio. En la actualidad este palacio acoge el Parador Nacional de Turismo. El Hospital de la Encarnación se encuentra ubicado en la misma plaza frente al Palacio de los Condes de Alba y Aliste, y fue construido en el siglo XVII. Hoy alberga el edificio de la Diputación Provincial.
Del siglo XV es el Ayuntamiento Viejo, situado en la Plaza Mayor, mandado edificar por los Reyes Católicos; y el Palacio de los Mornos, de los siglos XV y XVI, en el que destaca la fachada con los escudos de Peñausende, hoy sede de la Audiencia Provincial de Zamora.
Esta ciudad es uno de los destinos nacionales que refleja con mayor acierto la cultura medieval de la historia de España. Paseando por sus calles, los visitantes, además de disfrutar de magníficas construcciones, podrán componer en la retina y revivir los pasajes del romancero tradicional con personajes tan legendarios como el Cid, o las victorias del héroe romano Viriato.
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